El desplome de los precios de nuestros productos, especialmente el cereal, no obedece a ninguna situación lógica de mercado. Más bien es consecuencia de una serie de decisiones políticas que nos ha llevado a esta situación. Primero el acuerdo preferencial con Ucrania que nos inundó de cereales todo el año pasado provocando hundimientos en los precios de forma absolutamente artificial. Por lo tanto, una decisión política ha tenido consecuencias desastrosas para el sector cerealista. Y por si esto fuera poco, como Putin es muy malo, hay que castigarle gravando con aranceles el fertilizante ruso. Es decir, castigamos a Rusia, pero la factura la pagamos los agricultores europeos.
De los 4 últimos años, llevamos 2 de durísima sequía y en algunos sitios 3 años seguidos. Este año que está muy bien planteado, pero con estos precios y estos costes, muchas explotaciones van a entrar en pérdidas. Es verdad que con la sequía no hay quien pueda, tenemos el seguro y no en todas las zonas es una herramienta atractiva. Pero la situación actual es consecuencia directa de unas decisiones políticas. Por lo tanto, alguien tendrá que asumir responsabilidades, calibrar las consecuencias y buscar fórmulas para reparar este desastre.
La primera decisión debería ser gravar con aranceles las importaciones de cereal de terceros países al mismo tiempo que verificar que cumplen con todas las normativas que nos exigen a los agricultores europeos.
La segunda debería ser un paquete de ayudas para compensar las importantísimas pérdidas económicas que son consecuencia directa de las erróneas decisiones políticas.
Tanto la administración regional, como la nacional y la europea deberían dejar de ponerse de perfil y comenzar a proteger la agricultura. Las personas de campo estamos acostumbradas a trabajar mucho y ganar poco. Pero, cuando los malos resultados son consecuencia de decisiones de otros, el cabreo es monumental. Así pues, o se toman medidas pronto y los agricultores vemos la luz al final del túnel o las movilizaciones volverán con más contundencia que el año pasado.
La UNION DE CAMPESINOS hará propuestas concretas, iremos con actitud negociadora a las mesas de trabajo, pero, si no se consiguen resultados, volveremos a la calle con la mayor de las contundencias. No vamos a dejar morir al sector agrario por la negligencia de nuestros dirigentes políticos. Que se pongan las pilas que el horno no está para magdalenas.