Los agricultores estamos más que acostumbrados a lidiar con malas noticias. Pero los dos frentes que tenemos abiertos en estos momentos no tienen precedentes. Por un lado, el acuerdo de Mercosur que sigue avanzando peligrosamente, aunque todavía queda partir. Y por el otro, el marco financiero plurianual que plantea una reducción del 22% en ayudas directas de la PAC. Si a estas dos cuestiones le sumamos la bajada generalizada de los precios de los productos agrícolas, estamos ante la tormenta perfecta.

Analicemos lo que va a suponer Mercosur para el sector agrario europeo. En primer lugar, la entrada masiva de productos agrarios, especialmente de carne (vacuno y aviar), azúcar, arroz y maíz. En segundo lugar, bajada de los precios de cereales y carne europea, causada por el exceso de oferta. Si con los precios actuales no cubrimos costes de producción, la bajada aún más es absolutamente imposible mantener la agricultura y la ganadería europeas. Los costes de producción de estos países son muy inferiores a los nuestros. Salarios de miseria, ninguna restricción medioambiental, utilización sistemática de materias activas prohibidas en la Unión Europea, ausencia de controles por parte de las administraciones e incapacidad para garantizar un sistema de producción acorde con la normativa europea. Y mientras tanto en Europa tenemos una normativa muy estricta en sanidad animal y bienestar animal con controles periódicos y obligatorios de toda la cabaña ganadera. Seguimiento riguroso y actualizado de los medicamentos utilizados, así como de todos los fitosanitarios tanto en los cultivos como en las parcelas y en los cultivos utilizados. No podemos utilizar ciertas materias activas porque estudios rigurosos han demostrado que son muy peligrosos para la salud, pero que en esos países se siguen utilizando. Muy eficaces desde el punto de vista agronómico pero peligrosos para nuestra salud. Europa tiene una hiperregulación que nos está asfixiando a los agricultores y ganaderos. Estamos hartos de tener que demostrar todos los días que no somos delincuentes y que cumplimos las normas que nos imponen, aunque algunas de ellas sean absurdas.

Así que está más que claro que no competimos con las mismas reglas de juego y que en este acuerdo Mercosur las llevamos todas las de perder. Lo más triste de todo es que lo saben. Lo sabe el gobierno de España desde el presidente hasta el ministro de agricultura. Lo sabe el Partido Popular que hasta ahora han votado y se han manifestado a favor de este acuerdo. Lo sabe la Comisión Europea que ha firmado el acuerdo este sábado, sin la ratificación del parlamento europeo, con la intención de sacrificar el sector agrario para que la industria del automóvil y las farmacéuticas mejoren sus cuentas de resultados.

El campo ha dicho basta y hemos salido a la calle de forma masiva y en unidad de acción. La situación es tan sumamente grave como para aparcar nuestras diferencias y sumar todas las fuerzas posibles. Es mucho lo que nos jugamos así que desde la UNIÓN DE CAMPESINOS seguiremos en la calle hasta que nuestros representantes políticos rechacen este acuerdo que puede ser la puntilla para el sector agrario. El parlamento europeo tiene que rechazar la ratificación de este acuerdo. Hasta entonces seguiremos en la calle. El próximo día 29 de enero en las provincias y el día 11 de febrero en Madrid. Esperemos que mantengamos la unidad de acción, porque nuestra parte no va a ser la más fácil. Nos vemos en las calles. Salud y soberanía alimentaria.

Jesús Manuel González Palacín es coordinador de UCCL.

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