Hace justo dos años que no se veían unas movilizaciones tan contundentes, ni tan mayoritarias en el sector agrario. Esto no es por casualidad, la situación del campo está al límite. Los costes de producción están altísimos y los precios de nuestros productos como hace 30 años. Las cuentas no cuadran por ningún lado. Si en un año que hemos tenido buena cosecha estamos contra las cuerdas, si este año no cogemos un cosechón tenemos una situación muy complicada. Por si esto fuera poco, tienen preparadas dos torpedos en la línea de flotación. No vaya a ser que alguno todavía quiera seguir en la agricultura o la ganadería. Competir con los países de Mercosur es literalmente imposible. Ni producen como nosotros, ni tienen la más mínima intención de hacerlo. Pues los dos grandes partidos siguen empeñados en poner en marcha cuanto antes el acuerdo. Saltándose hasta el propio Parlamento europeo que ha pedido al Tribunal de Justicia europeo que se pronuncie sobre su legalidad. ¿Tanta prisa les corre que están dispuestos a saltarse a nuestros representantes directos que son los eurodiputados? Si se lleva negociando 25 años, se podrá esperar dos años más y cumplir con un mandato del Parlamento Europeo. Algunos eurodiputados cambiaron el sentido de su voto, especialmente los franceses, debido a las presiones y las movilizaciones de los agricultores. Pero España es diferente, los dos grandes partidos siguen empeñados en cambiar el campo por coches, cuando somos uno de los países más perjudicados. Qué nivel tenemos. Las cláusulas de salvaguarda que quieren incorporar al acuerdo para lavarse un poco la cara no sirven para nada. Es como comprar un coche sin frenos y cuando reclamamos al concesionario nos regala un airbag para que el golpe sea un poco más suave. ¿Cómo no nos vamos a cabrear? Estamos hartos de que nos tomen el pelo.

Por si esto fuera poco, la Comisión Europea nos presenta una propuesta de la PAC que puede suponer cerca del 30% de reducción de las ayudas. De verdad que esto no es para pensar que se quieren cargar toda la producción agraria europea. Así que con estos ingredientes el campo ha estallado saliendo a la calle de forma masiva. Llevamos más de un mes de tractoradas por las provincias y terminando el 11 de febrero en una gran tractorada en Madrid convocada por la UNIÓN DE UNIONES y apoyada por UNASPI y otras organizaciones. 500 tractores y 10.000 personas fue el colofón a más de un mes de movilizaciones. Algunos agricultores salieron el lunes con su tractor como los compañeros de León para estar el miércoles en Madrid. Pero mereció la pena. Agradecemos la bienvenida y la despedida de los madrileños, el tratamiento de los medios de comunicación y el apoyo de tanta y tanta gente. El mensaje ha calado en la sociedad. Necesitamos mantener el modelo de consumo de alimentos europeo, de calidad, sano, sin residuos peligrosos ni para la salud ni para el medio ambiente. Que queremos seguir viviendo en nuestros pueblos y seguir manteniendo las raíces de nuestra cultura. Esperemos que las administraciones tomen nota y cambien el rumbo de las políticas agrarias. Si no es así, volveremos a la calle de forma más contundente si cabe. Esperemos que entren en razón, sino la revolución de los tractores volverá a las calles. De ellos depende.

Jesús Manuel González Palacín es coordinador de UCCL.

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