La Comunidad registró más de 3.900 cabezas de ganado muertas por ataques de lobo en 2024. UCCL reclama soluciones, financiación para prevención y compensaciones acordes al daño real que sufren las explotaciones

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha reclamado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) mantener una reunión de cara a abordar la actual situación en la que se encuentra la gestión del lobo y lamenta que el departamento de Aagesen se haya negado, aludiendo a que ya ha pasado a ser una competencia de las CCAA en exclusiva.

Unión de Uniones cree que la reunión no solo es necesaria, sino que resulta plenamente justificada pues el Informe sexenal al respecto de la situación del lobo y los próximos pasos en su tramitación sigue siendo una tarea del MITECO.

UCCL critica la negativa a mantener una reunión para abordar la situación del lobo, especialmente en territorios como Castilla y León, donde los ataques continúan generando importantes pérdidas económicas y una creciente preocupación entre los ganaderos, una decisión que la organización considera especialmente llamativa dado que la Comunidad sigue siendo una de las más castigadas por la presencia del lobo, con más de 3.900 cabezas de ganado muertas por ataques de esta especie en 2024, lo que la sitúa entre las regiones más afectadas de España.

Sin embargo, desde el MITECO, han rechazado tal encuentro, considerando que “no hay en estos momentos información novedosa sobre la situación del lobo y su conflicto con la ganadería extensiva, ni ninguna nueva medida en la materia más allá de las modificaciones mencionadas” y sugieren “posponer un posible encuentro entre ambas partes al último trimestre del año, en previsión de que en ese momento se cuente con información adicional que pueda ser analizada en el mismo.”.

“Consideramos esta decisión bastante cuestionable, cuando desde el departamento de Aagesen tienen cuestiones relacionadas con el lobo que están lejos de funcionar con normalidad”, señalan desde la organización, resaltando las discrepancias entre MITECO y CC.AA.

Compensaciones insuficientes para las explotaciones

La organización insiste en que las ayudas y compensaciones actuales están muy lejos de cubrir el perjuicio real que sufren las explotaciones ganaderas. En este sentido, recuerda que la normativa europea permite financiar hasta el 100 % del coste de las medidas preventivas frente a los ataques de lobo, una posibilidad que, a juicio del sector, está lejos de aprovecharse plenamente.

Asimismo, reclama que se mantengan los fondos estatales destinados a la prevención y compensación de daños, recordando que hace apenas un año el propio Ministerio trasladó al sector que dichos recursos seguirían existiendo, aunque fueran gestionados a través de la Fundación Biodiversidad.

Las cifras oficiales se quedan cortas frente a la realidad que vive el campo

UCCL denuncia que los datos oficiales sobre los daños causados por el lobo no reflejan la verdadera dimensión del problema que afrontan las explotaciones ganaderas. La organización señala que, en varias comunidades autónomas, los ataques han aumentado en los últimos años y que, pese al esfuerzo realizado por los ganaderos para implantar medidas preventivas, la gestión y el control de la especie continúan siendo insuficientes.

Además de los animales muertos en los ataques, la organización recuerda que existen otros daños difíciles de cuantificar, como abortos, pérdidas de producción, estrés en los rebaños y la inseguridad permanente con la que trabajan muchos ganaderos, especialmente aquellos que han sufrido varios ataques en un corto espacio de tiempo.

Castilla y León se mantiene entre los territorios más afectados por esta situación, con más de 3.900 cabezas de ganado muertas por ataques de lobo en 2024, una cifra similar a la registrada en Asturias. Tras ellas se sitúan Cantabria, con cerca de 3.000 animales afectados, y Galicia, donde los datos oficiales contabilizan alrededor de 1.900 ataques. En otras comunidades, como Madrid, el número absoluto de incidencias es menor, aunque su impacto sobre la cabaña ganadera resulta igualmente significativo.

UCCL insiste en que estas cifras son solo la punta del iceberg. Muchos ganaderos optan por no denunciar los ataques debido a la escasa cuantía de las indemnizaciones, la complejidad de los trámites administrativos o las dificultades para localizar y acreditar los daños dentro de los plazos exigidos por la normativa.

Por ello, la organización considera que las pérdidas reales son considerablemente superiores a las que recogen las estadísticas oficiales y reclama una mayor implicación de las administraciones para afrontar un problema que afecta de forma directa a la viabilidad de muchas explotaciones ganaderas.

Asimismo, denunciamos que en Castilla y León la Consejería de Medio Ambiente está retrasando de forma injustificada el pago de las ayudas, lo que está generando un creciente malestar entre los ganaderos afectados, que dependen de estas compensaciones para poder hacer frente a los daños sufridos en sus explotaciones.

«Con casi 4.000 cabezas de ganado perdidas en un solo año en Castilla y León y unas compensaciones que no cubren ni de lejos los daños reales, resulta incomprensible que el Ministerio no considere prioritario sentarse a escuchar al sector», concluyen desde la UCCL.

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