Artículo de opinión de Jesús Manuel González Palacín, Coordinador General de UCCL. Mundo Agrario.

La palabra de la semana es clara para el campo: decepción. Vivimos unos tiempos en los que, a falta de siembras más prolíficas, lo que sí se cosecha es desconfianza en las instituciones. A raudales. Y la verdad es que los políticos, de uno y otro bando, se la están ganando a pulso.

Esta semana ha tenido dos momentos lamentables para el campo. Frente al aumento de los precios en fertilizantes, gasóleo y una crisis de la que no nos dejan levantarnos, el ministro de Agricultura, Luis Planas, nos da la espalda en la reunión mantenida este martes. Ni un solo compromiso, ni una medida sobre la mesa frente a una crisis en la que ya vamos tarde.

Pero aquí, en Castilla y León, las cosas no son muy diferentes. El mismo martes por la tarde, en el Pleno de las Cortes de Castilla y León, se repitió lo mismo: bonitas palabras para la agricultura y la ganadería, pero ni una sola propuesta concreta. ¿Qué pasa con los 150 millones de ayuda a los costes de producción que habíamos solicitado desde UCCL y nos había prometido el consejero de Agricultura, Joaquín Antonio Pino, hace tan solo dos semanas? ¿Es que se creen que el campo vive constantemente de palabras?

No, ya lo sé, el campo vive de su trabajo. Queremos vivir de nuestro trabajo. Pero de un trabajo que se ponga en valor. El campo no se sostiene solo. Se sostiene con mucho trabajo, sí, eso lo sabemos bien quienes llevamos una vida entregada al sol y al tractor. Pero también con regulaciones y medidas para que los precios sean superiores a los costes de producción y para que esos costes no sean inasumibles para el ganadero.

Esto no va de colores políticos. Lo hemos dicho muchas veces. Esta semana se ha demostrado, con todos los partidos políticos, en el Gobierno autonómico y en el central, de color azul, rojo o verde, todos se han puesto de acuerdo en una sola cosa: darle la espalda al campo. Y, mientras, tenemos que observar con impotencia cómo se lanzan las culpas unos a otros en lugar de hacer lo que deberían hacer: asumir responsabilidades, comprometer con acciones lo que solo dicen de palabra.

Desde UCCL exigimos un aumento a la ayuda a los costes de producción desorbitados. Que se cumpla la Ley de la Cadena Alimentaria.  Y, en definitiva, que se muestre respeto al campo. Porque, si cosechamos desilusión, será esa rabia la que llevemos a las puertas del Congreso. Una vez más, si hace falta, sacaremos los tractores en la calle.

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